Hidratación en Niños Deportistas

El agua desempeña un papel primordial en las funciones del cuerpo humano, por tanto, no resulta extraño pensar que la desidratación interfiera en el rendimiento deportivo.

Los niños poseen ciertas características de la respuesta a la práctica de la actividad física en el calor, como son:

  • Producen más calor por masa corporal
  • La aclimatación al calor es más lenta
  • Menor tasa de sudoración
  • Menor contenido de sodio en la sudoración
  • Mayor aumento de la temperatura central a medida que se deshidratan
  • Tienen deshidratación voluntaria (se olvidan de beber agua)

Dadas estas características, hay que tener en cuenta ciertas pautas durante la realización de actividad física en los niños.

  • No considerar a los niños como "adultos pequeños".
  • Conocer la tasa de sudoración (pesándolos antes y después).
  • Si la competencia se realiza en un lugar con una mayor temperatura, comenzar con sesiones de bajo volumen e intensidad con aumento progresivo.
  • El niño debe llegar bien hidratado a la práctica deportiva, 250 a 300 ml. antes del ejercicio (1 vaso). Establecer pausas para hidratarse, cada 15 a 20 minutos, así no tenga sed, beber 150 a 200 ml. Continuar hidratación post actividad 300 a 400 ml. por cada 0,5 kg. de peso perdido.
  • Enfriar las bebidas (10 cº), y que posean un sabor agradable.
  • En caso de actividad física mayor a 2 horas se recomienda añadir sodio y carbohidrato, acompañado del sabor preferido.
  • No ingerir bebidas con cafeína.

La principal estrategia con los niños es educarlos, incluyendo al entrenador, padres y médico del equipo, sobre el consumo de líquidos frecuentemente aún cuando los niños no estén sedientos.

 
Autor: Dra. Olfa Macancela (Médico General - Deportologa)
Prestador Médico de Plan Vital